Los por qué del presente
21 de octubre, 2025 · revisión 1
El artículo está escrito en segunda persona, porque tú y yo somos parte de esto, incluso si no lo ves así.
Lo más curioso de la tecnología más “moderna” de hoy es que se intenta que sea lo más humana posible, pero a la vez quieren que sea predecible, determinista, máquina.
Pero el humano es impredecible, no determinista. Quererlo ya es lo opuesto. Queremos un material sólido, líquido y gaseoso al mismo tiempo, pero que sea estable.
Y ahí está el problema. ¿Hay realmente un problema que lo necesite? ¿O tal vez el problema es que descubrimos ese material de tres estados pero no sabemos dónde usarlo, y entonces es mejor simplemente usarlo?
Cinco porqués
- ¿Por qué? - Porque mejorará la calidad de vida de muchas personas y podemos avanzar más como humanidad.
- ¿Por qué? - Porque no logramos avanzar al ritmo necesario para mejorar la vida y nuestro entorno...
- ¿Por qué? - Porque nos hacen falta herramientas para ello...
- ¿Por qué? - Porque humanamente no es posible...
- ¿Por qué? - Porque no sabemos cómo, o tal vez biológicamente no nos es posible...
La traducción honesta de cada porqué
- Tenemos un caos y no queremos hacernos cargo.
- Necesito delegar y pensar menos.
- No quiero hacerlo yo.
- Me da miedo lo desconocido.
- No tengo claro mi objetivo.
Esto, en el contexto de la inteligencia artificial y la computación cuántica, demuestra el poder y lo necios que somos (lo cual es positivo y negativo a la vez).
Como ejemplo la computación cuántica: tomando propiedades físicas no clásicas (estocásticas), queremos aprovechar esa capacidad, pero no toleramos su naturaleza, así que debemos abstraerla en capas deterministas, aunque eso limite su capacidad congénita.
¿No suena similar a la inteligencia artificial? En la búsqueda de esa “necesidad” de resolver problemas del presente, creamos una herramienta estocástica por naturaleza; pero así, tal cual, no nos sirve, y entonces la tratamos de hacer determinista, predecible.
Es decir: se consiguió que por fin lo aleatorio, en un mundo máquina no aleatorio, fuera efectivamente lo más aleatorio posible. Un salto increíble. Pero no queremos que sea tan aleatorio: queremos orden, no caos. Y al mismo tiempo queremos que sea lo más humana posible, o incluso igual...
El patrón
Lograr X → tenerle miedo a X → domesticar X → perder lo valioso de X → quejarnos de que X no funciona → “necesitamos un mejor X”.
Y repita...
Los grandes cambios en el mundo no se dan cuando se consigue el “mejor X”, sino cuando creamos cosas que resuelven problemas del presente, que nos mueven hacia un futuro. No cuando creamos herramientas del futuro para crear un futuro.
- Si una IA no humana resuelve problemas mejor que nosotros → ya no somos especiales cognitivamente.
- Si la computación cuántica opera en principios que no intuimos → ya no entendemos los fundamentos de la realidad.
- Si la biotecnología puede mejorar la biología → ya no somos el pináculo de la evolución.
Cada tecnología que ha “revolucionado” el mundo desafía una narrativa antropocéntrica. Y preferimos sabotear la tecnología antes que revisar la narrativa.
Si nos enfocáramos más en el desafío de entendernos que en el de resolver nuestros problemas, tal vez encontraríamos que nunca tuvimos que domar el caos, sino convivir con él.
La pregunta
¿Vamos a modificar el universo porque tenemos miedo a perder el control? ¿O vamos a entenderlo y navegar su caos infinito?
Tú y yo somos parte de esto.